Deporte y Juego con Prótesis Pediátrica: Guía de Seguridad
Qué puede hacer tu hijo con su prótesis de diario en el patio, la bici y los deportes de equipo, por qué la alberca es aparte, y las señales para parar y revisar.
Jugar es parte del tratamiento, no una excepción a las reglas
Tu hijo puede hacer deporte con su prótesis pediátrica, y le conviene: correr en el patio, andar en bici y meterse a la alberca entrenan equilibrio y fuerza tanto como una sesión de rehabilitación, y con más ganas. La prótesis de uso diario aguanta muchos de esos juegos. Lo que sí conviene saber es qué aguanta esa prótesis de diario, qué cambia con el agua y cuándo parar a revisar.
Cuando una mamá o un papá nos pregunta si su hijo "puede" jugar, casi siempre la pregunta de fondo es otra: si se va a lastimar, o si va a romper algo que costó tanto.
Sobre lastimarse: un niño con prótesis se cae, se raspa y se golpea igual que cualquier otro. Lo que cambia es que en rehabilitación aprende a caerse y a levantarse con la prótesis, cosa que los demás niños aprenden a golpes. Sobre romperla: los componentes pediátricos se eligen para aguantar juego intenso; lo que se desgasta con el uso se cambia en las revisiones, y ese desgaste es señal de que la está usando, que es la idea.
Una prótesis de niño que nunca se raya es una prótesis que se está quedando en casa.
Lo que sí puede hacer tu hijo, por tipo de juego
Patio, parque y bicicleta
Correr, brincar, columpiarse, la resbaladilla, el pasamanos y perseguirse en el patio: todo esto suele hacerse con la prótesis de diario una vez que domina la marcha en piso irregular. Aguas con dos cosas: la arena suelta y el pasto mojado, donde el pie protésico patina más que un tenis, y las estructuras de metal cuando acaba de llover.
La bicicleta es de las mejores actividades para un niño con prótesis de pierna, porque trabaja fuerza y coordinación sin impacto. Con prótesis transtibial (por debajo de la rodilla), lo normal es que pedalee con las dos piernas; si el pie protésico se resbala del pedal, un pedal con cinta o con jaula lo sujeta. Con prótesis por arriba de la rodilla depende de la rodilla protésica, y conviene probar en rehabilitación antes de soltarlo en la calle. Empieza con ruedas de apoyo o en una explanada plana, aunque ya supiera andar antes, siempre con casco y con un adulto cerca las primeras salidas.
Con prótesis de brazo, la bici pide revisar cómo sujeta el manubrio con la mano protésica; a veces basta con ajustar la posición del manubrio y a veces conviene una pieza terminal pensada para eso. Tu equipo te orienta.
Deportes de equipo en la escuela o en el club
Futbol, basquetbol, voleibol y beisbol son posibles con la prótesis de diario en muchos casos, con dos ajustes: descansos más frecuentes al principio de la temporada y atención al tipo de cancha. Las canchas de cemento con parches y las de pasto sintético viejo son las que más caídas producen. En el futbol, la pierna protésica puede patear (se practica), aunque muchos niños prefieren patear con la otra pierna y apoyarse en la protésica, y eso también funciona.
En rehabilitación nos toca verlo cada semana: el niño que llega diciendo que "no puede" jugar futbol y a los dos meses ya está en el equipo de la escuela. En esos dos meses la prótesis fue la misma. Cambió la confianza, y esa se entrena jugando.
Los deportes de contacto fuerte (artes marciales con derribos, rugby) y los que exigen giros bruscos sobre el pie de apoyo se evalúan caso por caso con tu equipo; a veces piden un componente distinto o una etapa de rehabilitación más avanzada.
El agua: alberca, playa, y por qué el liner del día a día no siempre es para mojarse
Es la duda de cada verano, y la respuesta corta es que una prótesis de uso diario casi nunca está hecha para meterse al agua. El agua, y sobre todo el agua con cloro o con sal, entra en las articulaciones y en los tornillos del pilón, y la arena se mete en el pie protésico. El liner (la funda de silicón que va entre la piel y el socket) tampoco está pensado para eso: se queda húmedo por dentro, y la piel del muñón macerada (blanda y blanca de tanta humedad) se irrita y se rompe con facilidad.
Eso no significa que se quede fuera de la alberca. Se mete sin prótesis, y siempre con un adulto al lado y mirándolo, dentro o a la orilla del agua: sin la prótesis su equilibrio cambia, y en la alberca un descuido de segundos basta. La prótesis se queda en una toalla a la orilla, tu hijo nada (nadar sin prótesis es perfectamente posible y muchos niños nadan muy bien así, porque nada les estorba ni les pesa), y al salir se seca bien el muñón antes de ponérsela.
Para llegar de la sombrilla a la orilla hay opciones: muletas, brincar en un pie si es un trecho corto, o que un adulto lo lleve de la mano. En la playa, la arena caliente y las piedras piden sandalia en el otro pie y algo que proteja el muñón si va a apoyarlo, y en el mar el adulto entra con él: las olas mueven a un niño que se apoya en una sola pierna más de lo que parece desde la toalla.
Después del agua: muñón seco, liner seco por dentro (dale la vuelta y déjalo secar), y si la prótesis se salpicó, sécala con una toalla y déjala al aire. Si se cayó al agua completa, avísale a tu equipo, porque a veces hay que revisar los componentes.
Cuándo conviene una prótesis o funda específica para actividad
Muchos niños no necesitan una prótesis aparte para jugar. Se vuelve tema cuando el juego se convierte en entrenamiento: va a natación varias veces por semana, entró a un equipo con partidos y prácticas, o pasa las tardes en un ambiente donde la prótesis de diario se moja o se ensucia todos los días.
Para el agua existen prótesis diseñadas para mojarse, con componentes que no se oxidan y sin partes que retengan agua; sirven para caminar en la alberca o en la playa, más que para nadar. Para correr en serio existen pies deportivos de fibra de carbono —lo que todo el mundo llama blades, aunque no todos los pies para correr tienen esa forma— que devuelven energía en cada zancada y se usan solo para esa actividad, no para caminar por la casa. Cómo funcionan por dentro lo explicamos en running blades: la física de volver a correr. En niños, la decisión de dar ese paso se toma junto con tu equipo según su edad, su nivel de actividad y el ritmo al que está creciendo, porque una pieza deportiva también se queda chica.
Y no hay que empezar por ahí. Primero la prótesis de diario bien ajustada y la técnica de correr, caer y frenar; después, si el niño lo quiere y lo va a usar, el componente especializado.
Señales de que hay que parar y revisar
Para ese día y revisa en casa si tu hijo cojea más de lo normal, se queja del muñón, se quita la prótesis a mitad del juego o dice que "le suena" o "le baila". Quítasela, mira la piel con buena luz, busca rozaduras, ampollas o un rojo que no baja en media hora, y revisa que ningún tornillo se vea flojo y que el pie no se mueva de más.
Si hay herida abierta, ampolla o piel rota, llévalo con su pediatra ese mismo día y no le pongas la prótesis hasta que lo revisen; después avísanos, para revisar qué la causó. Escríbele a tu equipo antes de que la vuelva a usar si algún componente se mueve o suena de forma nueva, si la prótesis recibió un golpe fuerte (una caída de la bici, un choque en la cancha) aunque se vea bien, o si el dolor sigue al día siguiente. Una pieza que se aflojó no se aprieta en casa con la llave del carro: los tornillos de una prótesis van a un apriete específico.
¿Y si no ves nada pero tu hijo insiste en que "algo está raro"? Créele. Los niños sienten el cambio de alineación antes de que se vea, y una revisión de diez minutos evita un mes de mala marcha.
Cuidar la prótesis después de un día de juego intenso
La rutina de la noche, en el orden en que la enseñamos: quitar la prótesis, revisar la piel del muñón, lavar el muñón con agua y jabón neutro y secarlo bien, lavar el liner por dentro con jabón suave y dejarlo secar volteado, y limpiar el socket por dentro con un trapo húmedo. La prótesis se sacude para quitar tierra y arena, sobre todo del pie y de la unión con el pilón, y se deja en un lugar seco, no en el baño.
Un poquito de tierra en el pie no es problema; arena metida en la articulación del pie o del tobillo sí lo es, porque lija las piezas. Si jugó en arena, revisa con más cuidado. Si fue un día de lluvia o de mucho sudor, seca el socket por dentro antes de guardarlo.
Si quieres que revisemos qué deportes le convienen a tu hijo en su etapa actual, o si ya está pidiendo una pieza para correr, escríbenos. Las prótesis pediátricas que fabricamos se eligen pensando en un niño que juega, y las revisiones de crecimiento son el momento para ajustar el componente a lo que hace ahora, no a lo que hacía hace un año. Cualquier herida en el muñón la revisa primero su pediatra.
Preguntas Frecuentes
¿Mi hijo puede nadar con su prótesis?
Con la prótesis de uso diario, por lo general no: el agua y el cloro dañan los componentes, y el liner se queda húmedo e irrita la piel. Puede nadar sin prótesis, que es lo más común y funciona muy bien, o con una prótesis diseñada para agua si la va a usar seguido; en los dos casos, siempre con un adulto supervisando dentro o a la orilla del agua. Al salir, muñón y liner bien secos.
¿Qué deportes son seguros para un niño con prótesis?
Correr, andar en bici, nadar (sin prótesis o con una para agua), futbol, basquetbol y buena parte de los juegos de patio son seguros para muchos niños con la prótesis de diario, con descansos y atención a la superficie. Los deportes de contacto fuerte y los de giros bruscos se evalúan con tu equipo caso por caso. Cada niño es distinto, se define en la valoración.
¿Necesito una prótesis aparte solo para jugar?
Casi nunca al inicio. La prótesis de diario bien ajustada cubre el patio, la escuela y la bici. Un componente específico (para agua o para correr) tiene sentido cuando el juego se vuelve entrenamiento frecuente, y se decide en las revisiones junto con tu equipo, porque también se queda chico con el crecimiento.
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Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica. Cada caso es distinto: consulta a tu médico o agenda una valoración con nuestro equipo.